Tanta previa, tanta previa y al final fue un empate.
Había tanta expectativa que ya a las 13 hs., la Bombonera estaba rebozante.
Al parecer ningún socio se perdió el partido, porque había más gente que espacio, tanto que algunos "que supongo serían socios" en un momento empezaron a descolgarse por las paredes y así llegaban a la segunda bandeja, no se desde donde.
Todos confiábamos en que los ayudábamos a echar al técnico de River.
Antes de que el bullicio de los bombos entrara al estadio, ya le habíamos recordado que "la Copa Libertadores, no se hizo pa´ gallinas" y le aseguramos que una vez más la traeríamos nosotros.
Cuando llegó al arco Carrizo, la doce sugirió que era una puta de cabaret y nos lo cobró carísimo después siendo la figura del partido.
A pesar de lo expuesto, no alcanzamos a acomodarnos que llegó el gol.
Hace rato que no gritaba tanto, debo haber dicho CIEN VECES GOL, estirando la ele final hasta quedar sin aire.
De ahí en más Boca fue una tromba, como sería que el mismo Passarella reconoció después del partido: "En el primer tiempo ellos nos perdonaron la vida, erraron muchos goles" y nos fuimos al entretiempo con por lo menos tres goles atragantados.
En el segundo, salió un River con otra actitud y nos empezó a hacer sufrir, hasta que llegó el gol que pudieron ser más.
Como de lástima, Russo hizo entrar a Guillermo cuando estuvo seguro que no podría llegar a ser (salvo un milagro), más importante que el partido mismo.
Y todo quedó reducido a la impotencia de cantarle “equipo chico” a aquellos que habían sabido empatarnos el partido.
Parece que deberemos conformarnos con pensar en que no nos ganaron y en que ya vamos a alcanzar al cuervo.
En fin, sin saberlo y por otros motivos vuelvo a mi titulo anterior, ya que terminó siendo un clásico triste.
Había tanta expectativa que ya a las 13 hs., la Bombonera estaba rebozante.
Al parecer ningún socio se perdió el partido, porque había más gente que espacio, tanto que algunos "que supongo serían socios" en un momento empezaron a descolgarse por las paredes y así llegaban a la segunda bandeja, no se desde donde.
Todos confiábamos en que los ayudábamos a echar al técnico de River.
Antes de que el bullicio de los bombos entrara al estadio, ya le habíamos recordado que "la Copa Libertadores, no se hizo pa´ gallinas" y le aseguramos que una vez más la traeríamos nosotros.
Cuando llegó al arco Carrizo, la doce sugirió que era una puta de cabaret y nos lo cobró carísimo después siendo la figura del partido.
A pesar de lo expuesto, no alcanzamos a acomodarnos que llegó el gol.
Hace rato que no gritaba tanto, debo haber dicho CIEN VECES GOL, estirando la ele final hasta quedar sin aire.
De ahí en más Boca fue una tromba, como sería que el mismo Passarella reconoció después del partido: "En el primer tiempo ellos nos perdonaron la vida, erraron muchos goles" y nos fuimos al entretiempo con por lo menos tres goles atragantados.
En el segundo, salió un River con otra actitud y nos empezó a hacer sufrir, hasta que llegó el gol que pudieron ser más.
Como de lástima, Russo hizo entrar a Guillermo cuando estuvo seguro que no podría llegar a ser (salvo un milagro), más importante que el partido mismo.
Y todo quedó reducido a la impotencia de cantarle “equipo chico” a aquellos que habían sabido empatarnos el partido.
Parece que deberemos conformarnos con pensar en que no nos ganaron y en que ya vamos a alcanzar al cuervo.
En fin, sin saberlo y por otros motivos vuelvo a mi titulo anterior, ya que terminó siendo un clásico triste.
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