Mil disculpas por esta entrada tardía.
Después de hacer el “canatours” por el barrio de Liniers y de una buena cantidad de paradas para verificar entradas y varios cacheos llegamos al estadio.
Menos mal que de casualidad a mi me tocó “platea” en la repartija de entradas, ya que cuando "los muchachos" se acomodaron (cagándose en la gente como de costumbre), a todos los que allí estábamos, se nos acabo la visual.
Digo menos mal, porque fue ahí cuando me mudé al ladito donde estaban "las plateas" y empecé realmente a disfrutar el partido.
No me alcancé a acomodar cuando Nery, redimiéndose de su “pavada” en la Libertadores, metió un golazo.
Con dominio absoluto de Boca, bastaron algo más de 10 minutos para concretar el segundo, mezcla de obra de arte de Palacio y blooper del defensor.
En el segundo tiempo y luego de los cambios en Vélez, la cosa se puso peluda. Se venían en malón y aún con buenas tapadas de Caranta (que en cada intervención demuestra porque es el arquero xeneise), nos metieron el descuento.
Durante un rato que pareció eterno, estuvimos con los huevos (los de pascua y los otros) en la garganta, hasta que Riquelme se las ingenió para que Palacio cierre el partido.
Fue un mazazo y se les notó a los contrarios que lo habían sentido, porque se pusieron dóciles.
3 a 1 y a ver perder a River por la tele. Al final fue empate, pero casi se da.
Después de hacer el “canatours” por el barrio de Liniers y de una buena cantidad de paradas para verificar entradas y varios cacheos llegamos al estadio.
Menos mal que de casualidad a mi me tocó “platea” en la repartija de entradas, ya que cuando "los muchachos" se acomodaron (cagándose en la gente como de costumbre), a todos los que allí estábamos, se nos acabo la visual.
Digo menos mal, porque fue ahí cuando me mudé al ladito donde estaban "las plateas" y empecé realmente a disfrutar el partido.
No me alcancé a acomodar cuando Nery, redimiéndose de su “pavada” en la Libertadores, metió un golazo.
Con dominio absoluto de Boca, bastaron algo más de 10 minutos para concretar el segundo, mezcla de obra de arte de Palacio y blooper del defensor.
En el segundo tiempo y luego de los cambios en Vélez, la cosa se puso peluda. Se venían en malón y aún con buenas tapadas de Caranta (que en cada intervención demuestra porque es el arquero xeneise), nos metieron el descuento.
Durante un rato que pareció eterno, estuvimos con los huevos (los de pascua y los otros) en la garganta, hasta que Riquelme se las ingenió para que Palacio cierre el partido.
Fue un mazazo y se les notó a los contrarios que lo habían sentido, porque se pusieron dóciles.
3 a 1 y a ver perder a River por la tele. Al final fue empate, pero casi se da.
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River,... Ya empezó el tiempo de descuento.
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