Cuando surgieron las primeras jugadas fuertes, no se acordó para que que se utilizan esos elementos de colores vulgarmente llamadas tarjetas.
En cambió con Ibarra le brotó como si no fuera fácil mantenerla dentro de su bolsillo.
A partir de allí, no hubo forma de prever que pensaba cobrar, en fin, al parecer aprovechó que estaba en la Boca y se sintió Quinquela.
¡¡¡Dibuje maestro!!!!
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