lunes, 27 de agosto de 2007

Apertura 2007 - Capítulo 4: BOCA - Gimnasia (La Plata)

Cuando en fútbol no se puede hablar de garra, de lujo, de gambeta, de atajada o de alguna otra cosa que magnifique lo ocurrido, estamos en el horno.
BOCA jugó un primer tiempo para el olvido como nos viene acostumbrando partido tras partido.
En el segundo se vio de entrada otra actitud y aunque están todos bajos en sus rendimientos, mejoró.
Cuando el gol de Palacio nos puso arriba (por pocos minutos) en el marcador, fue a raíz de un pase que pocos valoraron a la hora de criticar de Palermo, que está tan lejos del gol, como Riquelme de volver a BOCA.
En el primer empujón nos empataron, pero BOCA empezó a demostrar que algo quería.
Después vinieron las dos expulsiones (la primera bien, la segunda la veo de muy lejos) el penal que me alegró desde la misma lejanía y a las duchas.
Tres puntos y a pensar en el Rojo.
A esta altura de las cosas quiero creer que los bajos rendimientos en general, se deben a que el trabajo físico que se viene haciendo intenta llegar en óptimo estado en Japón y por eso algunos están desconocidos.
El ingreso de Gracian, fue auspicioso. Se lo vio poner un par de pases en profundidad a lo Román, no pareció pesarle la camiseta con la Bombonera reclamando un triunfo, creo que va a andar bien.
Otro que podría andar bien si estuviera un poco menos ansioso es Dátolo, pero se lo ve andando siempre a más revoluciones de lo que el mismo puede.
Para mí, BOCA hace el miércoles un buen partido contra Independiente y comienza a levantar.
Otra cosa, me llama poderosamente la atención (si bien el tiempo no ayudaba) fue la poca gente que había en la cancha el domingo, el anterior tampoco hubo mucha pero este no era finde largo.
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2 comentarios 2:
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Es verdad que cuando uno va a la cancha encuentra en el referí a la primera persona que no es de la hinchada contraria, y sin embargo resulta igual de repulsivo. Pero Lunati ayer hizo méritos.
Antes de que promediara el primer tiempo yo me preguntaba de cuantas generaciones de prostitutas descendía este coso.
Mas tarde dejé de pensar que era hereditario para creer que se trataba de algo genético o que había decidido estudiar de memoria el "Manual del Perfecto Pelotudo" y actuaba en consecuencia, por último caí en la cuenta que simplemente es un inútil.
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Por otro lado, es cierto que el partido era tedioso, y que el árbitro no ayudaba pero otros que siempre están en "orsay" son los portadores de bombos y trompetas que solo se les ocurría los mismo cantitos violentos de siempre a diferencia de la tribuna que estaba abajo de los visitantes, que cantaban alentando al equipo.

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